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miércoles, 29 de abril de 2009

APOCALIPSIS NOW! (o lo que nos venden)

Con que esto siga así, no vamos a llegar al 2012 como predijeron los Aztecas :P

A ver, no digo que esta gripe porcina no sea para preocuparse, pero les juro que cada vez me pudren más estas noticias y especialmente por estas razones:
1) MIENTEN descaradamente;
2) EXAGERAN con el mismo descaro;
3) Vivimos alienados por un exceso de información. Lo peor de todo es que mucha gente no está preparada para asimilar y/o analizar la información, por lo cual siguen repitiendo las barrabasadas que escuchan / leen y esto es absolutamente más alienante que la noticia en sí.

Para muestra, algunos botones (literal y figuradamente):
1) Noticia en La Nación de hoy: "De acuerdo a las últimas cifras difundidas en el Estado azteca, el número de muertes probables por gripe porcina en ese país se elevó a 159, aunque se redujeron a siete los decesos confirmados por el virus..." (Ver noticia completa). 'Es decir, son 159? Son 7? SON 7!!!!! El resto no se sabe, pero por las dudas, lo decimos y que la gente se quede con esa idea.'
2) Hoy a la mañana en Arriba Argentinos (Canal 13): de fondo, en inglés sin subtitular, Obama hablando de la crisis del país; en el videograph se lee "Primer muerto en EEUU". 'No te hagas problema, total los nabos, no entienden ni pepa lo que está diciendo'

A ver si nos limitamos a dar la información que verdaderamente sirve. En el mundo hubo pestes peores. Como la peste bubónica, o negra, que extinguió a la mitad de Europa en el siglo XIV, una época en la que no había avances científicos (por ejemplo: todavía no se había descubierto ni la penicilina).

Hoy en día puede ser grave si no estamos alertas, pero eso no quiere decir que si nos enfermamos nos vamos a morir...

Cortémosla y...

DON'T BLAME THE PIG! (sino al que le da de comer, como siempre!)


PD: perdonen que me haya puesto seria. Lo podría haber puesto en mi blog, pero prometí postear :P

lunes, 12 de mayo de 2008

Opinión

Esto obviamente no expresa la opinión de todos los del blog. Es algo mío y quien quiera, que adhiera. Pero este es un regalito para Horacio :P

sábado, 23 de febrero de 2008

Nuevo Paradigma.

Un paradigma es una serie de supuestos, un modelo del mundo, que determina la manera en que percibimos y explicamos la realidad. Un paradigma no se cuestiona, vamos por el mundo con un filtro de ideas inconscientes y nos movemos en él según sus mandatos. Se parece a un sistema de creencias. ¿alguna vez te preguntaste que es lo que crees acerca de cómo funciona el mundo? Es muy difícil contestar esas preguntas, porque la mayoría de nuestras creencias han sido instaladas en nosotros durante la infancia y nunca las hemos cuestionado.
El paradigma vigente se basa en el materialismo realista. En pocas palabras, este paradigma afirma que lo único que tiene real existencia es la materia, aquello que podemos ver, tocar y medir objetivamente. Surge con Demócrito en la antigua Grecia, y recibe el apoyo de la ciencia a partir del desarrollo de la teoría Newtoniana.
Pero ese modelo de realidad nunca describió satisfactoriamente el mundo en que vivimos. Por un lado, toda una serie de fenómenos (como la sanación a distancia o las percepciones extrasensoriales) quedaban fuera del modelo. Por otro, la visión de un mundo meramente material, condujo a un deterioro de las relaciones humanas, a las guerras de conquista, a la pobreza y el odio.
El modelo materialista que se ha mantenido como explicación científica del mundo durante 400 años nos dice que el Universo está constituido por bloques de materia sólida. Solo es real lo que es medible y lo que es medible es predecible. Afirma también que el único modo de analizar este universo es volviéndose racional y objetivo, es decir, separando al observador del objeto de estudio.
Esta visión del mundo divide la realidad en mente racional que observa y materia que se observa y utiliza. Las sensaciones, intuiciones e imaginación, se consideran de escaso valor. Un subproducto de la mente. La naturaleza, por otro lado, es un conjunto de recursos a explotar y controlar. El Universo es mecánico. Una vez puesto en marcha, sus movimientos se pueden determinar con anticipación. Dentro de un panorama así, donde todo esta predeterminado, ¿en donde queda la libertad de elección, el espíritu, la conciencia?
El antiguo paradigma nos entrega un mundo frío, en donde el amor es solo la respuesta química de nuestro cerebro a ciertos estímulos. Aquellos que se hayan enamorado alguna vez saben que esta explicación mecánica no es suficiente. Y sin embargo, es lo que la mayoría de los científicos decían hasta hace poco. Y con el mismo argumento explicaban todos los fenómenos que nos rodean. Tu alma no tiene cabida en este modelo…
Pero la ciencia física ha evolucionado mucho desde Newton. En los laboratorios de lo muy pequeño (las partículas subatómicas) se han estado observando fenómenos muy curiosos, que llevaron a los físicos a desarrollar una nueva teoría de la realidad, un nuevo modelo.
La materia no es tan sólida como parece. Los objetos no solo son afectados por la acción de causas directas sino tambien por las intenciones del observador. El pasado puede transformarse. Los fenómenos llamados “paranormales” son (en realidad) el resultado de procesos naturales. Las emociones, sanan a la persona, y también a distancia.
Muchas personas han considerado el nuevo modelo, el cuántico, como una oportunidad de generar un nuevo paradigma, en donde reconciliar lo que vemos con lo que sentimos, en donde ciencia y espiritualidad no sean dos compartimentos mutuamente aislados, en donde podamos disfrutar de una experiencia vital plena, en permanente expansión.
El antiguo paradigma no dejaba espacio a la conciencia, a la intuición, a las emociones. Pero todos (científicos, terapeutas, observadores de la realidad) estamos descubriendo que dichos factores tienen un efecto demostrable sobre la realidad. Entonces, el antiguo paradigma debe dar paso al nuevo. Un paradigma en donde la realidad es una Totalidad integrada en la que cada uno de nosotros, ejerce un rol fundamental.
Los paradigmas cambian, y junto con ellos, cambian las instituciones, la política, la cultura. Cambian los modos de interacción, las relaciones laborales, los sistemas educativos, la distribución de la riqueza, las oportunidades de crecimiento social, la salud planetaria.
El primer lugar en donde cambia el paradigma es el nivel personal. Millones de personas en el mundo están viendo como, si transforman sus creencias sobre la realidad, sus circunstancias cambian. Muchos están encontrando en el modelo cuántico el marco teórico que explica sus percepciones, sensaciones y cualidades especiales, que hasta hace poco tiempo, escondían de los demás para no ser tildados de “locos”. Están revalorizando antiguos metodos de sanación, como el chamanismo, o generando otros, como la vivencia sensorial, que trascienden la antigua relación médico - medicina -paciente y toman al ser humano como unidad integrada de cuerpo, mente, emociones y espíritu.
Y desde esta nueva perspectiva de la realidad, nos estamos sintiendo mas plenos, mas felices, reconciliados con la existencia, centrados en el presente, equilibrados y con sentido.
Vale la pena, trabajar en la consolidación del Nuevo Paradigma.

jueves, 18 de octubre de 2007

La Espiritualidad

¿Cómo se habla de espiritualidad?

Si las palabras salen serán palabras verdaderas. Verdaderas porque algo en mí se habrá conectado con espacios de la interioridad humana en que esas palabras serán signos que traducen algo que no tiene signos, algo que no puede ser expresado con palabras y me conmocionaré con sólo imaginar que algún día puedan ser realizadas.

El aire que hay en esta sala no se ve, pero si lo extraigo por medio de una bomba de vacío, sabríamos que falta y correríamos a romper los vidrios para que entre y llene la sala y llene los pulmones. Con lo espiritual, pasa algo parecido, no se ve, no se palpa, no tiene olor, pero si por un agujero de la existencia esa sustancia se escapara, un vacío escalofriante comenzaría a recorrernos y nos cubriríamos de soledad, de miedo y de sin-sentido y correríamos a buscar una ventana por donde entre un viento espiritual que golpee el alma y renueve nuestro ser.

Hablaremos de una sustancia que los sentidos no perciben y la razón no puede aprehender y que pudiera ser la consistencia misma de todo.

“Con arcilla se moldea un recipiente, pero es el espacio que no contiene arcilla el que usamos como recipiente. La existencia proviene de las cosas, pero de la no existencia proviene su sentido” (Tao te King, Lao Tse)

Si no se puede percibir y si al pensarlo a la razón se le escapa como agua entre los dedos, vale preguntarse si habrá algún modo de acceder en forma directa y experiencial a eso que llamamos espiritual. La intuición de aquello es un gran paso, la fe en aquello es otro modo, pero debo distinguir en esa fe, si es ingenua, si es fanática o si está fundamentada en una experiencia.

Cabe preguntarse de qué sirve esto, ¿para qué podría querer uno la evidencia indudable de la espiritualidad?, ¿de qué me puede servir en el desarrollo de mi profesión, ¿porqué una espiritualidad pudiera ayudar a fundamentar una conjunto de ideas transformadoras, o una pedagogía, o una psicología, o una sociología o un trabajo social?

¿Por qué? Porque estamos en problemas. Estamos viviendo cambios acelerados y todo va quedando obsoleto, no me refiero a los instrumentos tecnológicos, que mal que mal es a lo que más rápido nos adaptamos, quedan obsoletos los sistemas de pensamiento, las instituciones que se suponían naturales e inmutables, los modelos de vida, los modelos sociales en que ponemos nuestra confianza y nos defraudan al poco andar. Una atmósfera de desorientación y confusión tiñe la vida cotidiana. Estamos en problemas porque se han oscurecido los fundamentos y necesitamos encontrarlos, porque hemos perdido el Sentido y nos sentimos cada vez más vacíos, nosotros mismos, o la sociedad en la que estamos inmersos. El sol que iluminaba la existencia se ha eclipsado y ahora caminamos a tientas y necesitamos luz.

Esta sustancia espiritual nos presenta un problema y es que no acepta las categorías de tiempo y de espacio y cómo puede haber algo fuera del tiempo y del espacio. Y si está fuera del tiempo y del espacio, cómo es posible que tenga contacto contigo o conmigo.

Si por un momento pudiera tomar contacto con eso, si por una infinitésima de segundo pudiera tomar contacto con la eternidad, ¿qué pasaría luego?, ¿qué hago con eso?. ¿Inspiraría acaso esa experiencia el diario vivir, o sería algo inconexo, una anécdota vital sin mayor importancia?

Mi vida ¿es una realización cargada de sentido, de significados, es una búsqueda apasionada por el encuentro con la libertad, con lo trascendente, o es mas bien una vida mecánica de acción y reacción, distraída, huyendo del agobio? Y si mi vida fuera un poquito mecánica, ¿hay momentos en ella sublimes que parecieran conectarme con otra realidad? Las cosas que hago, ¿me llenan plenamente?

En la historia humana, si pesquisamos el origen de las culturas, detectaremos momentos en que esa cultura asiste al acercamiento con una experiencia trascendente, totalizadora que es origen de todo el desarrollo de esa civilización. Esa experiencia inspira siglos y a veces milenios de transformación de su mundo. Ese mundo transformado, aumenta su complejidad hasta un momento en que requiere nuevas respuestas que no se encuentran y esa civilización comienza a chocar, a oscurecerse, a caminar a tientas en la noche, tropezándose a cada paso. Entonces los habitantes de esa época, las generaciones de ese momento histórico, buscan cada vez con más fuerza y mientras más tropiezan más fuertemente buscan un fundamento que la ilumine, que muestre el sentido, que vuelva a reconocer su esencia.

Hoy vivimos el encuentro de las culturas, el encuentro de distintas civilizaciones que fueron inspiradas en distintos momentos de la historia. Hoy cientos de miles de años de historia humana convergen en un mismo espacio y en un mismo tiempo. Chocan unas con otras, tropezamos a cada paso y cada vez con mayor intensidad buscamos en la profundidad de nosotros mismos esa luz, ese fundamento que puede llenar y darnos sentido, a cada uno, a nosotros y al proyecto humano. Tomar contacto con una espiritualidad que comprenda a las distintas creencias, que reconozca el valor y la verdad de cada cultura, y que impulse a toda la humanidad a realizar en el mundo, a traducir en el tiempo y en el espacio, la grandeza que la envuelve y que la empuja. Es por esto que pudiéramos estar necesitados de un contacto, de una experiencia con esa sustancia espiritual.

Da la impresión que suavemente algo nuevo estuviera sucediendo en la interioridad de cada uno de nosotros, no lo sabemos explicar, pero pudiera estar sucediendo que empiezo a sentir un rechazo a flor de piel de todo lo que suene a dogma, a todo lo que suene a imposición, un asqueamiento con la mentira y la violencia, una búsqueda en mí mismo, porque reconozco el dogma y la violencia en mí y no me gustan.

Algo suave, informe, una brisa que sopla en el alma, una nueva espiritualidad que se acerca, que toma contacto, que nos insinúa un mundo futuro.

Si esto es así, en mi interior, en mi intimidad pudiera estar sintiendo una necesidad de sentido, una necesidad de algo verdadero, íntimamente verdadero, y no verdades externas, que siempre me dejan en la duda, en la angustia, en el fanatismo o la violencia.

No somos solamente lo que hacemos, no somos sólo lo que pensamos, no somos sólo lo que sentimos, no somos sólo nuestra familia, no somos sólo nuestra cultura, no somos sólo nuestra época. Hay algo muy grande adentro de cada uno, algo muy grande en ese niño que me pide una moneda, y algo muy grande en ese que las acumula y no sabe qué hacer con ellas. Algo muy grande en ese que sabe mucho y en el pobre ignorante, algo muy grande en el cristiano, en el musulmán, en el judío, en el budista y en el ateo. Eso vive dentro de cada uno, es la vida misma, inagotable, está aquí adentro, un poco más adentro, allí en el silencio, más atrás del silencio….

Hoy eso quiere hablarte y lo hará en los nuevos lenguajes del alma.

miércoles, 10 de octubre de 2007

“¡Basta de realidades, queremos utopías!”

Hace poco más de un mes, en ocasión del aniversario de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, en un acto organizado por nuestra Fundación “Mundo sin Guerras”, comentábamos entre otras cosas, la influencia que tenían los medios de difusión masiva, en particular el cine y la TV, a la hora de condicionar a la opinión pública, respecto a quienes son los “malos” y quienes son los “buenos”. Y este condicionamiento, como efecto de esa propaganda, genera violencia, discriminación y también insensibiliza a la gente respecto de las masacres cuyas víctimas pertenezcan al bando de los “malos”. Decíamos que por efecto de esa propaganda, la opinión pública mayoritaria recordaba tales bombardeos, no como el genocidio que significaron, sino como acciones militares “necesarias para terminar con el conflicto”. Estos “señores malos”, contra los cuales pareciera justificarse todo tipo de violencia y genocidios, a veces fueron japoneses y alemanes, otras veces soviéticos y vietnamitas, y más recientemente musulmanes. Por acción de este formidable aparato propagandístico-cultural, mucha gente “digiere aceptablemente” las masacres llevadas adelante por los ejércitos invasores, por ser “acciones bélicas legales” de ejércitos regulares; y por el contrario, rechaza las acciones del “bando malo” por su manifiesta crueldad y cobardía terrorista.
Pero no son solamente las guerras, los hechos de violencia bendecidos por la cultura mediática. El incentivo al consumismo irracional, la competencia feroz, el individualismo, la sociedad de ganadores y perdedores, y a todos los valores funcionales al desarrollo del sistema imperante, también tienen su correlato de violencia de todo tipo, a través del resentimiento social, la fragmentación, la marginación y la discriminación. Cabe preguntarse entonces, como es posible que un sistema de propaganda tan burdo y grotesco, siga surtiendo efecto sobre la subjetividad de las personas, habida cuenta de sus nocivos efectos. Evidentemente, hay una predisposición cultural a aceptar pasivamente tal influencia, sin la menor crítica o auto-crítica. Y en ese sentido está claro, que el nivel cultural (y no estamos hablando de nivel educativo), es de una gran pobreza; basta observar cuales son los programas televisivos de mayor raiting en nuestro país, para darse una idea. Y uno podría responsabilizar de ello a quienes producen esos programas, que en definitiva son empresarios que ganan dinero con lo que la gente consume. Porque siendo sinceros, hay mucha gente que aún teniendo otras opciones, elige permanentemente lo burdo, en una suerte de “abandono cultural".
Sin embargo, este fenómeno no es nuevo; siempre ha habido “pan y circo” para distraer a la gente. Pero en otras épocas, además del circo, también había sectores de la población que tenían otras inquietudes, y poco a poco se constituían en vanguardia, contagiaban sus aspiraciones de una sociedad mejor a muchos otros, y se ponía en marcha una dinámica que terminaba haciendo avanzar a las sociedades. No importa si algunas veces esas vanguardias eran los intelectuales, o eran los jóvenes, o los trabajadores, o los artistas; lo claro es que tales vanguardias dinamizaban la evolución social. La pregunta sería entonces ¿dónde están hoy esas vanguardias?, y si las hay ¿dónde está su capacidad de contagiar a otros, para llegar a una masa crítica que genere cambios culturales? En la década del 60, hubo una gran dinámica social merced a la acción de estas vanguardias. Hubo en el mundo un mayo francés y en Argentina un Cordobazo, donde estudiantes y trabajadores produjeron grandes movilizaciones en busca de cambios profundos. No eran solamente reclamos puntuales, se proclamaba “la imaginación al poder”. Por su parte el Movimiento Hippie, se rebelaba contra la sociedad burguesa y sobre todo contra la guerra y la violencia. La utopía del Flower Power, la búsqueda de la sociedad del amor y la paz, también produjo mucha movilidad entre los jóvenes. También hubo mucha dinámica en lo político, y aunque muchos hayan creído equivocadamente que utilizando las armas se podría resolver la violencia en el mundo, en el fondo se aspiraba a un cambio total. Desde luego que hubo liderazgos, en lo político, en lo estudiantil, en lo filosófico, en el arte y en la música. Pero esos liderazgos pudieron manifestarse porque había conjuntos humanos que estaban convencidos que podría lograrse un gran cambio, y estaban dispuestos a movilizarse colectivamente detrás de ese sueño. No estamos discutiendo éxitos y fracasos, estamos rescatando ese factor de movilización social, esas imágenes conjuntas de una transformación social. Y hoy eso parece estar ausente, o al menos ha estado ausente en los 80 y los 90, y si bien ahora aparecen algunos indicadores de que mucha gente siente la necesidad de un cambio, no aparecen a la vista imágenes que movilicen a grandes conjuntos, salvo en coyunturas efímeras.
Pareciera ser que algunos de los fracasos en las aspiraciones de la cultura de los 60, nos hubieran dejado en el pantano de la cultura de la Postmodernidad. Y digo pantano, porque por lo general se habla de “corrientes culturales”, pero las corrientes dan la imagen de un torrente que avanza, venciendo resistencias y sumando afluentes. En cambio la Postmodernidad, se parece más a las aguas estancadas. Las aguas estancadas del individualismo, del escepticismo, el relativismo, y sobre todo la negación de toda posibilidad de cambios profundos. Tal como dice Lipovetzky, la Postmodernidad es la “segunda revolución del individualismo”. Pero ya no se trata solamente de aquel individualismo materialista fomentado por el viejo liberalismo, funcional al sistema económico, que desde luego sigue existiendo. Ahora también quienes dicen buscar alternativas, quienes intentan definirse como la “contra cultura”, lo hacen de modo individualista y fragmentado. Para los postmodernos pareciera ser un mérito renegar de la posibilidad de toda cosmovisión, desconfiar de los grandes relatos, resistirse a ser parte de algo en lo que se sientan etiquetados. Está bien visto ser nihilista, incrédulo, vivir el presente, y jugar a desentenderse de todo. Está bien todo lo que sea subjetivo y relativista, y cualquier convicción es confundida con absolutismo. Estamos ante una cultura narcisista en la que cada cual cree utilizar al máximo sus libertades individuales, mientras que el sistema restringe cada vez más su campo de acción. Es como una gran prisión con celdas individuales, donde cada uno cree ser libre porque en su celda hace lo que quiere, con su cuerpo, con sus pertenencias y con su miserable vida, aunque jamás pueda ver el sol.
Y desde luego que en una sociedad de individuos aislados y apáticos, la maquinaria del sistema sigue avanzando, y nos aproxima a lo que Beck denomina la “Sociedad del riesgo”, porque cada vez es más probable una catástrofe social, o ecológica, o nuclear, sin que nadie pueda impedirla, porque la sociedad no tiene mecanismos para prevenir y frenar su propio suicidio colectivo. Y en esta era del desencanto y del alma desilusionada, parece difícil salir del círculo vicioso. Está difícil proponer ideales, a quienes creen que han muerto las ideologías; o proponer pensar en el futuro a quienes creen que solamente importa el presente; proponer grandes cambios a quien desconfía de toda propuesta. Está difícil comunicar un proyecto de transformación, porque todas las palabras antes cargadas de sentido, ahora se nos aparecen como consignas gastadas, y todos los proyectos imaginables, se parecen a viejos intentos ya fracasados, al menos desde la pesimista visión de la cultura postmoderna.
Estamos en un problema, porque aún los que sienten la necesidad de salir de este pantano, no encuentran una nueva imagen que los motive, y mucho menos que les sirva para motivar a otros. Y es que toda imagen con la que se quiera dibujar una utopía, necesariamente tendrá elementos ya conocidos. El propio Tomás Moro, quien acuño el término utopía en su significado actual, cuando se imaginaba esa sociedad ideal, se la imaginaba con siervos y esclavos, cosa que hoy nos parece una gravísima contradicción. Pero así veía la sociedad ideal un inglés de hace 500 años. ¿Cómo debería verse hoy para movilizarse tras ella?- No me hablen de palabras gastadas, dirán algunos-. -Háblenme de algo nuevo, pedirán otros-. Como si se tratara de comprar un nuevo modelo de automóvil.
Pues yo creo que quizá, no tengamos que esperar movilizarnos por algo novedoso. Tal vez lo que nos pueda movilizar y sacar de este pantano, sea lo más antiguo. Tal vez sea aquello que alguna vez sintió el primer simio, el primer primate que se puso de pie para poder mirar al cielo y así transformarse en humano. Y luego se puso de pie otro, y diez más y cien más, y finalmente todos. Tal vez eso aún esté vivo dentro de nosotros y hoy nos ayude a salir de este pantano y poder dar un nuevo salto. Claro que tal vez, es algo que no se ve, que no es sencillo transmitir con las palabras, y mucho menos se puede apresar.
Y hablando de cosas que no pueden apresarse, me resultó curioso que, leyendo algunas cuestiones acerca de esta cultura de la Postmodernidad, encontré que algunos postmodernos hacen suyo uno de los principios de la física cuántica. El principio de incertidumbre cuántica de Heisemberg. Este principio dice algo así como que no es posible medir la posición y velocidad de las partículas más elementales, porque para poder observarlas hay que iluminarlas, y al hacerlo los fotones colisionan con las partículas y las desvían. Supongo que algunos postmodernos consideran que esto abona la teoría de que si todo es incierto y no son posibles las respuestas integrales, entonces lo más sensato es el escepticismo. Claro, uno de física no sabe nada, pero de pronto me preguntaba, si esto de definir a este principio como “principio de incertidumbre”, no tendrá que ver con el hecho de que algunos consideran que para poder tener certidumbres o certezas, es imprescindible poder medir y cuantificar todo. ¿Y que tal si hubiera otro modo de tener certezas?, ¿Y que tal si para movilizarse tras una utopía, no es necesario tener los planos y la maqueta de la ciudad ideal del futuro?… Otras cosas se me ocurrían con este interesante principio, una fue casi una alegoría; porque si las partículas más elementales no pueden medirse porque la luz modifica su trayectoria al observarlas, eso significa que la denominada “realidad concreta”, se moverá según como la iluminemos. Y diferente será nuestra realidad presente, si la seguimos mirando bajo la penumbra de la resignación y el nihilismo, que si la iluminamos con una utopía lanzada al futuro.
En todo caso, creo que será interesante que, en todos los ámbitos de la sociedad, el arte y la cultura, quienes sientan la necesidad de un cambio, la necesidad de crear una nueva cultura que nos saque del sin sentido y de la violencia, que confíen en ese ancestral clamor interno, se pongan de pie y caminen hacia lo que sienten verdadero. Y que no tengan pudor en aspirar a cosas grandes, porque son las cosas grandes las que valen la pena. La trascendencia, vale la pena. Vivir con sentido, vale la pena. Borrar el sufrimiento de la faz de la tierra, es un proyecto que vale la pena. Lo demás, son pequeñeces. Y está claro que sentir convicción interna, y ponerse de pie con resolución, no implica imponer las propias verdades a otros. Pero también está claro, que para ponerse de pie detrás de un sueño, no es necesario andar pidiéndole permiso a cada escéptico que se nos cruce en el camino.
Finalmente, quisiera terminar esta ponencia, citando el texto de un graffiti que apareció a fines del milenio pasado en algún lugar de Latinoamérica, tal vez escrito por alguien que se había hartado del pantano postmoderno:
“¡Basta de realidades, queremos utopías!”

Guillermo Sullings - FORO ARGENTINA NO VIOLENTA 2007
PANEL DE SOCIEDAD. ARTE Y CULTURA

martes, 25 de septiembre de 2007

No violencia

Hola!

Buenas noticias para comentarles!

Este 2 de Octubre es, por primera vez, el Día Internacional de la No Violencia, declarado por la ONU, y como podrán imaginarse desde todos los organismos, frentes de acción y grupos humanistas estaremos celebrando ese día de muy distintas formas en todo el mundo en simultáneo.

El siguiente es el afiche de Argentina:



Y aquí la Resolución de la ONU


Este es el link del vídeo de difusión:



Otra buena noticia, Evo Morales, presidente de Bolivia aceptó abrir el 2do Foro Humanista Latinoamericano que se realizara en La Paz el 23 y 24 de noviembre!, recibió a Tomás Hirsch (Vocero Humanista para Latinoamérica) y a Luis Ammann (Vice presidente de la Internacional Humanista Latinoamericana y candidato a Presidente en Argentina), y los puso en contacto con una cantidad importante de referentes y miembros de su gobierno. Gracias Evo!

También, felicitaciones por esa gran movida de no aceptar las guerras como medio de resolución de conflictos en la Constitución Boliviana.

Un Fuerte Abrazo!